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Entrevista a Alfonso Muñoz Corcuera, director de Central de Escritura, por Marta Caparrós

¿Se puede enseñar a escribir? Alfonso Muñoz Corcuera es de los que piensan que sí. En pleno auge de las escuelas de escritura, Alfonso acaba de poner en marcha Central de Escritura, un centro totalmente online con un pie en España y otro en Hispanoamérica. La enorme competencia con la que se enfrenta no parece asustarle. La calidad de su profesorado (los primeros cursos arrancan con Alberto Olmos, Ana García Bergua, Rodrigo Hasbún y Luis Miguel Rivas a la cabeza) y la vocación internacional son, según Alfonso, los rasgos distintivos que van a convertir los cursos de la Central en un referente dentro de la comunidad de escritores hispanohablantes.

 

¿Quién está detrás de Central de Escritura? ¿Cómo surgió la idea?

Detrás de Central de Escritura está un equipo de escritores de prestigio y luego estoy yo, que soy quien dirige el proyecto. Es difícil encontrar un único momento y decir, “aquí surgió la idea”. Pero supongo que su origen más inmediato es mi mudanza a México. Cuando llegué desde España me encontré con un panorama literario apasionante y en gran medida desconectado del español. Entonces me empecé a asomar a la literatura colombiana, peruana, argentina… Pensaba en lo bueno que sería poder ayudar a crear una comunidad global para la literatura escrita en español. Se me ocurrió que podría hacerse a través de una escuela de escritura creativa, por lo que empecé a contactar a los miembros del equipo y todo el mundo se entusiasmó con la idea.

 

Central de Escritura surge en un momento de auge de los talleres literarios. ¿Por qué crees que alguien debería decantarse por vuestra escuela?

Efectivamente la enseñanza de la escritura creativa está en auge y es una estupenda noticia. El hecho de que haya más talleres es sólo un signo de que hay más gente que quiere aprender a escribir, y cada escuela tiene su público. No todos los talleres se adaptan a las características de todo el mundo. Nosotros tenemos un perfil muy claro por la vocación internacional con la que nace el proyecto. Lo que ofrecemos es un ambiente global, con escritores y alumnos de todos los países hispanohablantes. En este sentido la experiencia de nuestros talleres es muy distinta a la que pueden ofrecer otras escuelas que tienen un carácter mucho más local.

 

Apostáis por la enseñanza virtual. ¿Qué beneficios le ves? ¿Se puede crear un grupo de discusión y trabajo de manera virtual?

Sin duda, la educación a través de internet es una tendencia imparable. Por muchos motivos. Por un lado, flexibiliza los horarios, le da libertad al alumno para seguir un curso en el momento que mejor le viene. Por otro lado, rompe las barreras del espacio, y esto es muy importante para nosotros. Si quieres tomar un taller con un escritor que vive lejos de ti, no puedes hacerlo de manera presencial, tienes que recurrir a internet. Hay escritores maravillosos, con una proyección internacional enorme y cuyos libros influyen a muchos jóvenes escritores que no pueden disfrutar de un taller presencial con ellos. Fíjate por ejemplo en la cantidad de escritores en lengua española que viven en Estados Unidos, muchos de ellos dando clases en universidades allí. ¿Por qué no tomar un taller con ellos desde España o desde Colombia?

Me preguntas si se puede crear un grupo de discusión y trabajo de manera virtual, y esto es también muy interesante. Mucha gente piensa que lo importante de un taller es el ambiente que se crea en él, la complicidad entre sus participantes. Pero eso se puede conseguir igualmente en internet y de una manera más accesible. Por ejemplo, mucha gente no se siente cómoda en un taller presencial porque no quiere leer sus textos en voz alta. En un curso virtual no existe ese obstáculo. Internet permite ese juego de distanciamento y cercanía que facilita que muchas más personas se animen a participar.

 

Central de Escritura tiene una vocación global, con profesores de diferentes países y con el sueño de crear una comunidad hispanohablante de escritores. ¿Por qué crees que esto es una ventaja?

Precisamente a eso iba. La ventaja más inmediata es la que estaba diciendo: puedes seguir un taller con escritores de primer nivel aunque vivan a miles de kilómetros. No tienes por qué limitarte a tomar un taller con alguien simplemente porque vive en tu misma ciudad, puedes hacerlo con los mejores escritores contemporáneos. Pero creo que tu pregunta va un poco más allá, a las ventajas específicas del ambiente global. En este caso, lo que hay que pensar es que la literatura no es distinta de otras áreas. Conocer lo que se está haciendo en otros países, a escritores y aspirantes a escritores de otros lugares amplía nuestros horizontes. Nos hace más abiertos a las posibilidades de la escritura, nos da nuevas herramientas. Si no existiese una comunidad global a nivel científico, seguramente acabaríamos con cincuenta investigadores independientes descubriendo cada uno por su cuenta el agua tibia. Trabajando juntos, sin embargo, hacen proyectos apasionantes. La literatura, aunque sea un trabajo más individual, no es diferente. Si no estás en contacto con el mundo puedes acabar descubriendo la novela decimonónica.

 

Seguramente cada profesor sigue sus propios métodos, pero ¿cuál crees que es la filosofía de enseñanza que todos comparten?

En las facultades de educación suelen decir que para enseñar latín a Juan, es más importante saberse a Juan que saber latín. Es una exageración, claro. Pero tiene algo de cierto. Especialmente cuando hablamos de algo tan complejo como la enseñanza de la escritura creativa. Lo importante es tratar a cada uno de acuerdo a quien es. Como una persona con un bagaje personal específico, unos intereses concretos, unas habilidades propias… Si tienes a un alumno con una habilidad especial para los diálogos y te empeñas en enseñarle que lo importante es trabajar las descripciones, estás desaprovechando su talento, imponiéndole algo que no le va a funcionar. Igual sucede si tienes a alguien con un gran interés en narrar desde su propia experiencia y le insistes en que la literatura es sobre todo imaginación. Hay que partir de cada alumno y trabajar con ellos desde sus intereses y sus habilidades. Después podrás ayudarles a expandirse desde ahí, para que no se limiten como escritores. Pero sin tratar de imponerles una voz desde fuera.

 

Contáis entre vuestro profesorado con escritores de prestigio. ¿Crees que esto os distingue de otras escuelas?

Es algo que nos distingue, sí. Alberto Olmos es uno de los escritores más respetados en España. Ana García Bergua acaba de ganar el Premio Nacional Bellas Artes de Narrativa en México. Rodrigo Hasbún es uno de los escritores más reconocidos en lengua española, Luis Miguel Rivas fue elegido como uno de los 25 secretos mejor guardados de la literatura latinoamericana en la FIL de Guadalajara en 2011... Luego tenemos como coordinadores a Edmundo Paz Soldán, a Carlos Yushimito, a Margarita García Robayo… Son nombres de mucho peso y aún llamaremos más la atención con algunos de los escritores que van a empezar a trabajar con nosotros el año que entra. Hablamos además de escritores que tienen muchos años de talleres a sus espaldas, que saben cómo enseñar lo que hacen. En cualquier caso, eso no es lo más importante. Lo que verdaderamente nos diferencia de otras escuelas es, como te decía, nuestra vocación internacional. Los nombres pueden cambiar. Un escritor puede tener tiempo para impartir un taller ahora y no tenerlo el año que viene. Lo que no cambiará será la forma en la que entendemos la literatura. Y crear un ambiente global para su enseñanza es nuestra prioridad.

 

¿Opinas que se puede enseñar a escribir?

Lo que no entiendo es que todavía haya gente que piense que no. Nadie te puede enseñar cómo se escribe una obra maestra. Pero tampoco te pueden enseñar a componer como John Lennon y sería absurdo concluir de ello que no se puede enseñar a tocar la guitarra. De la misma manera en que necesitas aprender a tocar la guitarra antes de componer canciones como las de The Beatles, necesitas aprender a tocar las palabras antes de poder escribir como Cortázar.

 

¿Qué es lo más difícil de transmitir a alguien que asuma el reto de escribir?

Sobre todo, la paciencia. No se aprende a escribir en una semana. Hace falta tiempo y mucha práctica. Escribir todos los días un poquito. Además, escribir una obra requiere de meses, o incluso años de trabajo. Transmitir la importancia de esa parte de la artesanía de la escritura es lo más complicado.

 

¿A qué tipo de escritor van dirigidos vuestros cursos?

Lo más importante, es que quieran aprender a escribir. Lo demás viene después. Si tienen más o menos conocimientos, si están interesados en un género u otro… Es cuestión de encontrar el curso en específico que se adapte a lo que se está buscando. Luego, lógicamente, por el perfil de nuestra escuela es importante que tengan un interés por conocer lo que se está escribiendo en español en otros países. Pero creemos que va de la mano. Si quieres aprender a escribir, tienes que interesarte por lo que se hace en otros lugares. Es un requisito.

 

Vuestros talleres se alejan del patrón clásico, con títulos tan sugerentes como “La imaginación en ejercicio”, “Cambiar de género”, o “A la manera de…”… ¿Cómo se os ocurrió este enfoque?

Todo parte del diseño de los cursos. Para desarrollar los temarios tratamos de darles un enfoque más atractivo, divertido. Se aprende mucho mejor si nos divertimos al hacerlo. Se gana en motivación. Los títulos, al final, son sólo el reflejo de ese esfuerzo.

 

A parte de la formación, brindáis otro tipo de recursos, como un servicio de asesoría cultural. ¿En qué consiste?

Creemos que es un servicio interesante. Se trata de ayudar en el proceso de documentación de una obra. Si por ejemplo se quiere escribir una novela ambientada en otro país, o en otra época. Un escritor no tiene por qué tener un conocimiento previo, ni las herramientas para saber dónde encontrar la información que necesita. Este servicio está pensado para ello. Se define qué es lo que necesita el escritor para su obra y se le guía en el proceso de documentación para que sea más sencillo. Tenemos colaboradores en muchos países, y algunos de los miembros de nuestro equipo se dedican además a la investigación a nivel universitario. Para nosotros era un paso natural.

 

Muchas gracias, Alfonso. 

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