eñe. Revista para leer

Revista, festival, cosecha, arte y todo lo que es EÑE en Internet

El juicio final

¿Quién se ha creído que es Màxim Huerta?, por Sergio del Molino

      No he leído ningún libro de Màxim Huerta y sólo he estado con él una vez. Nos presentaron unos amigos comunes, pero, más allá de la cordialidad y la simpatía de aquella noche (estuvo encantador y divertido, me cayó muy bien, aunque puede que él ni lo recuerde), no tengo relación con ni opinión sobre él. Supongo que me iré formando una a medida que su acción

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Absolutamente Roth, por Sergio del Molino

Al principio de Roth desencadenado, una biografía literaria –o algo así- hecha de lecturas y entrevistas con el interesado, Claudia Roth Pierpont colocó una cita de Nathan Zuckerman: «Creo que solo deberíamos leer los libros que nos muerden y nos punzan. Si el libro que estamos leyendo no nos despabila dándonos un buen golpe en la cabeza, ¿para qué leerlo?». Roth no sólo se dejó morder y punzar por los

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El instinto de Pisón, por Sergio del Molino

Por Sergio del Molino Lo que ha hecho Ignacio Martínez de Pisón con su último libro, Filek, es abrumador y a la vez grácil. Se devora con adicción de bolsa de pipas y, al mismo tiempo, tiene la densidad de un tratado. No voy a contar gran cosa del contenido, porque sería una pena que lo leyeran conociendo demasiadas cosas de la historia. Con el título y el subtítulo tienen

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El arte de contarlo todo, por Sergio del Molino

Aunque la lógica invita a pensar lo contrario, hay muy pocos novelistas en España. Me refiero a novelistas duros, a escritores entregados a la construcción de una novela sólida que navegue con firmeza dejando una estela poderosa tras de sí. En España hay buenos narradores, pero pocos especímenes de esa raza bestial que crece de forma más natural en Estados Unidos, con sus Philip Roth, sus Richard Ford y sus

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Escribimos lo que nos da la gana, por Sergio del Molino

Por más que se intente escribir sin atender a los remilgos sobre géneros, sin preocuparse por cómo etiquetan los libros y despegándose de ruidos y reacciones, hay momentos en que uno se agota. Es aburridísimo tropezar una y otra vez con los mismos reproches y el mismo prejuicio que, por mucho que se disfrace de erudición y criterio, apesta a un desprecio viejísimo y moralista de vía estrecha. Los escritores

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Vivan los garbanceros, por Sergio del Molino

Ando leyendo a Galdós por razones que no vienen de momento al caso (ojalá fuera el simple placer) y me ha entrado hambre. A Don Benito le insultaban llamándole el garbancero, y quienes se lo llamaban parecían más bien ascetas o aficionados a ingerir más líquido que sólido. Como garbancero amante del cocido y de todos los guisos de legumbre, nunca entendí el sentido del insulto, y quizá debería hacer

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Un Pron dentro de un Pron dentro de un Pron, por Sergio del Molino

No debería estar escribiendo esto. Porque es un exceso, porque la gente ya murmura, porque incluso dicen que somos amantes secretos, que se nos ha visto haciendo arrumacos en un sofá de José Alfredo a las tantas de la madrugada. Que ya huele, que ya está bien, que hasta a mí me parece intolerable. Tanto amiguismo y peloteo y masturbación muta en la literatura española. ¿Hasta dónde vamos a llegar?

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Beatonas literarias, por Sergio del Molino

Cuando me preguntan por mi generación, aun sin tener muy claro qué significa eso, me suelo extender diciendo que un rasgo fundamental de los escritores españoles que nacimos más o menos por los mismos años es la heterogeneidad y la enorme diversidad de poéticas y miradas. Lo común es que no tenemos gran cosa en común, que no existe un “proyecto de generación” al estilo de las de principios del

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El Quijote mola, por Sergio del Molino

No sé qué tiene el Quijote que mola mogollón. Le mola a mi hijo de cinco años, y eso es molar mucho. Conseguir molar a un niño hiperestimulado, que maneja los videojuegos y la tablet como un nerd de Silicon Valley y se sabe el catálogo entero de dibujos animados de cuatro cadenas de televisión, es un mérito post mortem que Miguel de Cervantes debería celebrar allá en el Parnaso,

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Cosecha del 37, por Sergio del Molino

Como cada mes de enero, la Biblioteca Nacional comparte la lista de los autores de su catálogo que pasan a dominio público. Es decir, aquellos cuyos derechos de autor han vencido porque han transcurrido ochenta años desde su muerte. Se liberan, por tanto, las obras de escritores muertos en 1937. El año pasado les tocó a Valle-Inclán y García Lorca. No hay nombres tan mayúsculos esta vez, pero sí mucha

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Carvalho infinito, por Sergio del Molino

El siglo XX no termina de irse nunca y tal vez estemos condenados a que las mareas del XXI dejen en las playas restos de historias y personajes que creíamos de otro tiempo, tan muertos como sus autores. El último en volver ha sido Pepe Carvalho, ese detective gallego y barcelonés, universal para más señas, que creó Manuel Vázquez Montalbán en 1972 y del que no habíamos vuelto a tener

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Los niños invasores, por Sergio del Molino

Una de las mejores lecturas de ficción española de 2017 me ha llegado en su final, derrapando y casi quedándose fuera. Menos mal que no ha sido así. Como tantas otras lecturas que me han marcado este año, no creo que la encuentren en las listas de lo mejor (no nos llevamos bien, las listas y yo, rara vez destacan lo que yo escogería), y eso que se llevó uno

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El escritor whisky y el lector alcohólico, por Sergio del Molino

“Cuenta un sueño y pierde un lector”, escribió Henry James para disuadir a los jóvenes escritores de pringar sus páginas con ese almizcle que las endulza y estropea hasta volverlas ilegibles. Es un consejo sensato, de los mejores que puede recibir alguien que quiere aprender a contar historias, y mucho más meritorio teniendo en cuenta que fue escrito mucho antes de que Freud se pusiese de moda y muchísimo antes

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El escritor whisky y el lector alcohólico, por Sergio del Molino

“Cuenta un sueño y pierde un lector”, escribió Henry James para disuadir a los jóvenes escritores de pringar sus páginas con ese almizcle que las endulza y estropea hasta volverlas ilegibles. Es un consejo sensato, de los mejores que puede recibir alguien que quiere aprender a contar historias, y mucho más meritorio teniendo en cuenta que fue escrito mucho antes de que Freud se pusiese de moda y muchísimo antes

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Biblioteca, por Sergio del Molino

Hacía mucho tiempo que se habían llenado todos los estantes disponibles y los libros formaban pilas por todas partes. En mi mesa, pero también alrededor de mi espacio de trabajo, junto a las camas, hasta en la cocina. Columnas inestables más altas que mi hijo de cinco años tapaban radiadores y muebles. La casa parecía el cerebro de Funes el Memorioso, así que hubo que salir a comprar más estanterías

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Lo insólito, por Sergio del Molino

Tal vez la literatura sí tenga una función social, más allá de su mera existencia: recordar lo inverosímil. Por ejemplo, leo en la muy interesante novela Generación cochebomba, de Martín Roldán que, a principios de los noventa, cuando más dura fue la violencia en Perú, Sendero Luminoso volaba las estaciones eléctricas de las afueras de Lima y dejaba la capital a oscuras. En el apagón, los ciudadanos, aterrorizados, veían cómo

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Entendemos las palabras, no lo que quieren decir, por Sergio del Molino

El mundo digital acumula tantos apocalipsis que ya he perdido la cuenta. Primero nos iban a alienar y a incomunicar (en una de esas paradojas tan caras a los catastrofistas: oh, un medio de comunicación que incomunica; medios de incomunicación, ojo al hallazgo literario). Después, a volver yonquis. Luego, estúpidos integrales, con efectos parecidos a los de una lobotimización. Y, por último, fanáticos de nuestras propias convicciones, gracias al famoso

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Necesitamos escritores egoístas, por Sergio del Molino

Anagrama ha publicado una de las pocas obras de Vladimir Nabokov que no estaban disponibles en castellano, Gloria. Escrita originalmente en ruso y publicada por entregas en París entre 1931 y 1932, fue traducida al inglés por el hijo del escritor en 1971 (mano a mano con el propio Nabokov), y es esa versión la que el traductor Jesús Zulaika ha llevado ahora al español. No es Lolita, ni Pálido

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Enhorabuena por el Nobel, por Sergio del Molino

Hoy se anuncia el Nobel de literatura. Tal vez, mientras usted lee esto, ya sabe su nombre. Yo no, porque lo escribo ayer. Escribir es siempre hablar desde el pasado. Yo estoy ayer y usted está mañana, pero fingimos que estamos a la vez, que nos encontramos en el tiempo de lectura. En fin, no alargo las digresiones, que tampoco me van a dar el Nobel por hacerlas. Decía que

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Personas y personajes, por Sergio del Molino

Iba a escribir “he tenido una disputa con un escritor”. Así empezaba este artículo, pero he tachado disputa porque le daba un aire demasiado respetable, como de tertulia del Pombo. Digamos bronca. Digamos que el escritor en cuestión se dedicaba a comadrear en las redes sociales sobre mí, como tantos otros y como con tantos otros, pero como el escritor me gusta y tenemos muy buenos amigos comunes, me jodía.

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El ladrón arrepentido, por Sergio del Molino

Recibo una carta, un paquete más bien, con remite de Cambridge. Es un lector, o así se anuncia en una hermosa carta, en la que me cuenta que quiso comprar varias veces mi libro La España vacía, pero que, por hache o por be, siempre se le cruzaba otro título y posponía su deseo. Me pregunto al leerlo por qué me cuenta con tanto detalle la historia de la no

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La guerra cultural, por Sergio del Molino

Si fuera cierto el tapón generacional, lugar común entre autores que hacen esfuerzos por flotar en el mar literario, se estaría justificando el asesinato de escritores mayores. Si se estiraran hasta sus consecuencias reales la furia y la rabia que se vierten en internet, tendría que intervenir el ejército. La muerte del padre (y hasta del abuelo) sería real. Los agitadores culturales devendrían terroristas, cumpliendo tal vez un sueño adolescente,

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Libros escritos sin querer, por Sergio del Molino

Como las del Nilo o las del Danubio, las fuentes de la literatura están siempre escondidas. Nadie sabe de dónde manan. Claudio Magris, en su obra maestra, intenta llegar al manantial del Danubio. Dice que hay una llanura encharcada de la que sale el agua que luego se convierte en el río. Pero ¿de dónde sale el agua que encharca la llanura? Si se sigue el curso, se llega a

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26.246 kilómetros, por Sergio del Molino

Me ha dado por contar los kilómetros que he hecho por trabajo desde el 1 de enero hasta hoy mismo (que vuelvo a viajar, por cierto). En realidad, solo una parte de ellos, porque no he computado los viajes que he hecho para trabajos no estrictamente literarios. Hasta la fecha he recorrido 26.246 kilómetros. Y sin cruzar océanos: todos en España e Italia, en tren, coche y vuelos cortos de

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Nuestra cabaña en el bosque, por Sergio del Molino

«Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente». Esa es la declaración de intenciones, mínima, sencilla, simplificada al máximo, que explica por qué Henry David Thoreau se fue a vivir a una cabaña a orillas del lago Walden en 1845, cuando tenía veintisiete años, ningún trabajo, un futuro profesional más que incierto y un puñado de decepciones y fracasos literarios que no le habían corroído aún su fortísima vocación de

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