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El juicio final

El escritor whisky y el lector alcohólico, por Sergio del Molino

“Cuenta un sueño y pierde un lector”, escribió Henry James para disuadir a los jóvenes escritores de pringar sus páginas con ese almizcle que las endulza y estropea hasta volverlas ilegibles. Es un consejo sensato, de los mejores que puede recibir alguien que quiere aprender a contar historias, y mucho más meritorio teniendo en cuenta que fue escrito mucho antes de que Freud se pusiese de moda y muchísimo antes

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Biblioteca, por Sergio del Molino

Hacía mucho tiempo que se habían llenado todos los estantes disponibles y los libros formaban pilas por todas partes. En mi mesa, pero también alrededor de mi espacio de trabajo, junto a las camas, hasta en la cocina. Columnas inestables más altas que mi hijo de cinco años tapaban radiadores y muebles. La casa parecía el cerebro de Funes el Memorioso, así que hubo que salir a comprar más estanterías

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Lo insólito, por Sergio del Molino

Tal vez la literatura sí tenga una función social, más allá de su mera existencia: recordar lo inverosímil. Por ejemplo, leo en la muy interesante novela Generación cochebomba, de Martín Roldán que, a principios de los noventa, cuando más dura fue la violencia en Perú, Sendero Luminoso volaba las estaciones eléctricas de las afueras de Lima y dejaba la capital a oscuras. En el apagón, los ciudadanos, aterrorizados, veían cómo

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Entendemos las palabras, no lo que quieren decir, por Sergio del Molino

El mundo digital acumula tantos apocalipsis que ya he perdido la cuenta. Primero nos iban a alienar y a incomunicar (en una de esas paradojas tan caras a los catastrofistas: oh, un medio de comunicación que incomunica; medios de incomunicación, ojo al hallazgo literario). Después, a volver yonquis. Luego, estúpidos integrales, con efectos parecidos a los de una lobotimización. Y, por último, fanáticos de nuestras propias convicciones, gracias al famoso

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Necesitamos escritores egoístas, por Sergio del Molino

Anagrama ha publicado una de las pocas obras de Vladimir Nabokov que no estaban disponibles en castellano, Gloria. Escrita originalmente en ruso y publicada por entregas en París entre 1931 y 1932, fue traducida al inglés por el hijo del escritor en 1971 (mano a mano con el propio Nabokov), y es esa versión la que el traductor Jesús Zulaika ha llevado ahora al español. No es Lolita, ni Pálido

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Enhorabuena por el Nobel, por Sergio del Molino

Hoy se anuncia el Nobel de literatura. Tal vez, mientras usted lee esto, ya sabe su nombre. Yo no, porque lo escribo ayer. Escribir es siempre hablar desde el pasado. Yo estoy ayer y usted está mañana, pero fingimos que estamos a la vez, que nos encontramos en el tiempo de lectura. En fin, no alargo las digresiones, que tampoco me van a dar el Nobel por hacerlas. Decía que

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Personas y personajes, por Sergio del Molino

Iba a escribir “he tenido una disputa con un escritor”. Así empezaba este artículo, pero he tachado disputa porque le daba un aire demasiado respetable, como de tertulia del Pombo. Digamos bronca. Digamos que el escritor en cuestión se dedicaba a comadrear en las redes sociales sobre mí, como tantos otros y como con tantos otros, pero como el escritor me gusta y tenemos muy buenos amigos comunes, me jodía.

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El ladrón arrepentido, por Sergio del Molino

Recibo una carta, un paquete más bien, con remite de Cambridge. Es un lector, o así se anuncia en una hermosa carta, en la que me cuenta que quiso comprar varias veces mi libro La España vacía, pero que, por hache o por be, siempre se le cruzaba otro título y posponía su deseo. Me pregunto al leerlo por qué me cuenta con tanto detalle la historia de la no

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La guerra cultural, por Sergio del Molino

Si fuera cierto el tapón generacional, lugar común entre autores que hacen esfuerzos por flotar en el mar literario, se estaría justificando el asesinato de escritores mayores. Si se estiraran hasta sus consecuencias reales la furia y la rabia que se vierten en internet, tendría que intervenir el ejército. La muerte del padre (y hasta del abuelo) sería real. Los agitadores culturales devendrían terroristas, cumpliendo tal vez un sueño adolescente,

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Libros escritos sin querer, por Sergio del Molino

Como las del Nilo o las del Danubio, las fuentes de la literatura están siempre escondidas. Nadie sabe de dónde manan. Claudio Magris, en su obra maestra, intenta llegar al manantial del Danubio. Dice que hay una llanura encharcada de la que sale el agua que luego se convierte en el río. Pero ¿de dónde sale el agua que encharca la llanura? Si se sigue el curso, se llega a

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