eñe. Revista para leer

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206 huesos, por Virginia Mas

Hace siglos de esto. Hace tanto que no estoy seguro de estar siendo fiel a la verdad. Fui un cuerpo. Una persona dotada de músculos y arterias. De complejas conexiones neuronales. Me atrevería a afirmar que hasta de sentimientos. Cubierta por un repugnante tejido adiposo. Que dedicó toda su vida a liberarse de todo aquello que pudiera considerarse una carga. Una tarde vacié en un baúl todas mis vísceras, doblé

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Poema 47, por Sergio Manganelli

Y si el amor no fuera el rebaño apacible de los días, pastando en la licitud de la costumbre y colmando de estiércol los prados de la vida? Si bajo el agua verde y serena de tránsito seguro surgiera el borbollón, perdiendo al débil saltamontes, en las fauces atroces de la insatisfacción y el desaliento? Y si el amor es este gorrión melancólico anidando entre tus pechos, que a pico

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El hermano imaginario, por Ana Guerberof Arenas

(El hermano imaginario, de Ana Guerberof Arenas, es el relato ganador que se lleva una suscripción anual a Eñe. Revista para leer. Recuerda que queremos que la revista impresa viva en la revista digital, así que os propusimos que Eñe continuara en vuestra escritura. El número 43 de Eñe. Revista para leer se titula Desvelados. Hemos pedido escritos —no importa el género, no importa si relato o poesía— movidos por esa contraseña: desvelados. Algo que

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El muñeco Kuniko, por Miguel Llamas Sánchez

Kuniko es un muñeco de trapo. Se formó de polvo de debajo de la cama del matrimonio Sánchez. Los calcetines y las gomas del pelo le dieron consistencia. Los Sánchez, que durante muchos años habían intentado tener hijos, llegó un día en el que tiraron la toalla, y Kuniko nació. La desesperanza, la desidia y la tristeza de la pareja se hicieron materia un día de abril en el que

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Desdoblamiento, por Gema Estudillo

Hoy es ayer y es mañana. La secuencia repetida del mismo instante, condenados en ella a desdoblarnos cada uno en sí mismo en el ancho espacio del tiempo. Idénticos. Iguales. Sin diferencias. La misma piel, los mismos ojos, el mismo puñado de huesos. Una y otra vez desnudo tu cuerpo para llegar a ti, hecho cada vez más ausencia. Cuerpo sin dolor, de ti me nutro, de ti me alimento,

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El hermano imaginario, por Ana Guerberof Arenas

«¿Te parece bien acá? ¿Ya estás filmando? Bueno, es un poco difícil explicar cómo pasó todo. No sé si te voy a contar las cosas medio enquilombadas. Si vos querés que te aclare algo, avisame. Mirá, recuerdo que desde que yo era muy chiquito decía que tenía un hermano gemelo que se llamaba Alberto. Pero yo no tenía ningún hermano, claro, solo tenía dos hermanas mayores que yo: Verónica, que

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Hombres que hablan al viento, por Marcos Pico Rentería

{0} Siempre he desconfiado del viento que arde de noche. No por su condición malsana, sino por su textura de traición. Su ceguera, tan serena como la mía, denunciará nuestra anomalía nocturna e inexistencia. Recordaré (palabra de un tísico mentiroso) la primera vez que me escapé de ese viento en la ciudad de cenizas. Lugar que cobija a un fénix centenario con un asfalto cuadricular. Ciudad etérea, por no decir

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Lingüística mon amour, por Ania González Castiñeira

La distancia que pareces haber recorrido entre significado y significante evitando el pánico te ha convertido en un nuevo Saussure construyes territorio para mí en esa desmedida tuya entre cosas y palabras eres a veces un fantasma Foucault cuanto menos entiendo más me acerco     Ania González Castiñeira formó parte del equipo fundador del colectivo de jóvenes artistas gallegos Iniciativa Curva 1999-2000, y participó en varias ediciones de la

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El mercado de la carne, por Antonio Hernández Nieto

Dicen que los corazones solitarios encierran un páramo desierto. Los hay que colocan en este paisaje algún cactus cubierto de espinas y pelusas rodantes en aquellos corazones que son capaces de mostrar cierta humanidad. Sin duda olvidan que esos corazones bombean el sofocante calor del páramo. También bombean algunas de las espinas que se le caen al cactus llevándolas hasta la raíz del pelo y el nacimiento de las uñas

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Otras cosas, por Pilar Gorricho del Castillo

Ora et labora Un síntoma de que te acercas a una crisis nerviosa es creer que tu trabajo es tremendamente importante. Bertrand Russell No debería estar aquí naufragando en la orilla del sustento llena de algas la lengua. Espirulina para rendir más, cañas de bambús para la espalda, vitaminas para el alma, meditación para no vomitar entre horas. El capricho de la sonoridad del tiempo con su lentitud azotada de

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