Vivan los garbanceros, por Sergio del Molino

Ando leyendo a Galdós por razones que no vienen de momento al caso (ojalá fuera el simple placer) y me ha entrado hambre. A Don Benito le insultaban llamándole el garbancero, y quienes se lo llamaban parecían más bien ascetas o aficionados a ingerir más líquido que sólido. Como garbancero amante del cocido y de todos los guisos de legumbre, nunca entendí el sentido del insulto, y quizá debería hacer

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