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Etiqueta El juicio final

El arte de contarlo todo, por Sergio del Molino

Aunque la lógica invita a pensar lo contrario, hay muy pocos novelistas en España. Me refiero a novelistas duros, a escritores entregados a la construcción de una novela sólida que navegue con firmeza dejando una estela poderosa tras de sí. En España hay buenos narradores, pero pocos especímenes de esa raza bestial que crece de forma más natural en Estados Unidos, con sus Philip Roth, sus Richard Ford y sus

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Escribimos lo que nos da la gana, por Sergio del Molino

Por más que se intente escribir sin atender a los remilgos sobre géneros, sin preocuparse por cómo etiquetan los libros y despegándose de ruidos y reacciones, hay momentos en que uno se agota. Es aburridísimo tropezar una y otra vez con los mismos reproches y el mismo prejuicio que, por mucho que se disfrace de erudición y criterio, apesta a un desprecio viejísimo y moralista de vía estrecha. Los escritores

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Vivan los garbanceros, por Sergio del Molino

Ando leyendo a Galdós por razones que no vienen de momento al caso (ojalá fuera el simple placer) y me ha entrado hambre. A Don Benito le insultaban llamándole el garbancero, y quienes se lo llamaban parecían más bien ascetas o aficionados a ingerir más líquido que sólido. Como garbancero amante del cocido y de todos los guisos de legumbre, nunca entendí el sentido del insulto, y quizá debería hacer

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Un Pron dentro de un Pron dentro de un Pron, por Sergio del Molino

No debería estar escribiendo esto. Porque es un exceso, porque la gente ya murmura, porque incluso dicen que somos amantes secretos, que se nos ha visto haciendo arrumacos en un sofá de José Alfredo a las tantas de la madrugada. Que ya huele, que ya está bien, que hasta a mí me parece intolerable. Tanto amiguismo y peloteo y masturbación muta en la literatura española. ¿Hasta dónde vamos a llegar?

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Beatonas literarias, por Sergio del Molino

Cuando me preguntan por mi generación, aun sin tener muy claro qué significa eso, me suelo extender diciendo que un rasgo fundamental de los escritores españoles que nacimos más o menos por los mismos años es la heterogeneidad y la enorme diversidad de poéticas y miradas. Lo común es que no tenemos gran cosa en común, que no existe un “proyecto de generación” al estilo de las de principios del

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El Quijote mola, por Sergio del Molino

No sé qué tiene el Quijote que mola mogollón. Le mola a mi hijo de cinco años, y eso es molar mucho. Conseguir molar a un niño hiperestimulado, que maneja los videojuegos y la tablet como un nerd de Silicon Valley y se sabe el catálogo entero de dibujos animados de cuatro cadenas de televisión, es un mérito post mortem que Miguel de Cervantes debería celebrar allá en el Parnaso,

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Cosecha del 37, por Sergio del Molino

Como cada mes de enero, la Biblioteca Nacional comparte la lista de los autores de su catálogo que pasan a dominio público. Es decir, aquellos cuyos derechos de autor han vencido porque han transcurrido ochenta años desde su muerte. Se liberan, por tanto, las obras de escritores muertos en 1937. El año pasado les tocó a Valle-Inclán y García Lorca. No hay nombres tan mayúsculos esta vez, pero sí mucha

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Los niños invasores, por Sergio del Molino

Una de las mejores lecturas de ficción española de 2017 me ha llegado en su final, derrapando y casi quedándose fuera. Menos mal que no ha sido así. Como tantas otras lecturas que me han marcado este año, no creo que la encuentren en las listas de lo mejor (no nos llevamos bien, las listas y yo, rara vez destacan lo que yo escogería), y eso que se llevó uno

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Biblioteca, por Sergio del Molino

Hacía mucho tiempo que se habían llenado todos los estantes disponibles y los libros formaban pilas por todas partes. En mi mesa, pero también alrededor de mi espacio de trabajo, junto a las camas, hasta en la cocina. Columnas inestables más altas que mi hijo de cinco años tapaban radiadores y muebles. La casa parecía el cerebro de Funes el Memorioso, así que hubo que salir a comprar más estanterías

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Lo insólito, por Sergio del Molino

Tal vez la literatura sí tenga una función social, más allá de su mera existencia: recordar lo inverosímil. Por ejemplo, leo en la muy interesante novela Generación cochebomba, de Martín Roldán que, a principios de los noventa, cuando más dura fue la violencia en Perú, Sendero Luminoso volaba las estaciones eléctricas de las afueras de Lima y dejaba la capital a oscuras. En el apagón, los ciudadanos, aterrorizados, veían cómo

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Entendemos las palabras, no lo que quieren decir, por Sergio del Molino

El mundo digital acumula tantos apocalipsis que ya he perdido la cuenta. Primero nos iban a alienar y a incomunicar (en una de esas paradojas tan caras a los catastrofistas: oh, un medio de comunicación que incomunica; medios de incomunicación, ojo al hallazgo literario). Después, a volver yonquis. Luego, estúpidos integrales, con efectos parecidos a los de una lobotimización. Y, por último, fanáticos de nuestras propias convicciones, gracias al famoso

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Necesitamos escritores egoístas, por Sergio del Molino

Anagrama ha publicado una de las pocas obras de Vladimir Nabokov que no estaban disponibles en castellano, Gloria. Escrita originalmente en ruso y publicada por entregas en París entre 1931 y 1932, fue traducida al inglés por el hijo del escritor en 1971 (mano a mano con el propio Nabokov), y es esa versión la que el traductor Jesús Zulaika ha llevado ahora al español. No es Lolita, ni Pálido

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El fútbol es minoritario, por Sergio del Molino

Voy a centrarme en el último Madrid-Barça, celebrado el 16 de agosto de 2017. Según los datos de audiencia, el partido fue visto en España por 7.139.000 espectadores, lo que suponía poco más del 50% del total de personas que en ese instante estaban viendo la tele en el país en ese rato (unos 14,2 millones). Es una barbaridad de gente. Prácticamente ninguna emisión congrega a tantísimos espectadores. Con la

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Cuando los maestros lloraron en Asturias, por Sergio del Molino

«Los hombres de Esquerra, que gobernaban en la Generalitat de Cataluña, a pesar de la magnífica posición de privilegio de que disfrutaban dentro del régimen, privilegio que no había conocido nunca ningún partido político catalán, han creído que tenían que ligar su suerte a la política de los hombres más destructivos, más impopulares y más odiados de la política general. Se han equivocado, y lo han pagado caro. Han comprometido,

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Enhorabuena por el Nobel, por Sergio del Molino

Hoy se anuncia el Nobel de literatura. Tal vez, mientras usted lee esto, ya sabe su nombre. Yo no, porque lo escribo ayer. Escribir es siempre hablar desde el pasado. Yo estoy ayer y usted está mañana, pero fingimos que estamos a la vez, que nos encontramos en el tiempo de lectura. En fin, no alargo las digresiones, que tampoco me van a dar el Nobel por hacerlas. Decía que

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Personas y personajes, por Sergio del Molino

Iba a escribir “he tenido una disputa con un escritor”. Así empezaba este artículo, pero he tachado disputa porque le daba un aire demasiado respetable, como de tertulia del Pombo. Digamos bronca. Digamos que el escritor en cuestión se dedicaba a comadrear en las redes sociales sobre mí, como tantos otros y como con tantos otros, pero como el escritor me gusta y tenemos muy buenos amigos comunes, me jodía.

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El ladrón arrepentido, por Sergio del Molino

Recibo una carta, un paquete más bien, con remite de Cambridge. Es un lector, o así se anuncia en una hermosa carta, en la que me cuenta que quiso comprar varias veces mi libro La España vacía, pero que, por hache o por be, siempre se le cruzaba otro título y posponía su deseo. Me pregunto al leerlo por qué me cuenta con tanto detalle la historia de la no

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La guerra cultural, por Sergio del Molino

Si fuera cierto el tapón generacional, lugar común entre autores que hacen esfuerzos por flotar en el mar literario, se estaría justificando el asesinato de escritores mayores. Si se estiraran hasta sus consecuencias reales la furia y la rabia que se vierten en internet, tendría que intervenir el ejército. La muerte del padre (y hasta del abuelo) sería real. Los agitadores culturales devendrían terroristas, cumpliendo tal vez un sueño adolescente,

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Libros escritos sin querer, por Sergio del Molino

Como las del Nilo o las del Danubio, las fuentes de la literatura están siempre escondidas. Nadie sabe de dónde manan. Claudio Magris, en su obra maestra, intenta llegar al manantial del Danubio. Dice que hay una llanura encharcada de la que sale el agua que luego se convierte en el río. Pero ¿de dónde sale el agua que encharca la llanura? Si se sigue el curso, se llega a

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26.246 kilómetros, por Sergio del Molino

Me ha dado por contar los kilómetros que he hecho por trabajo desde el 1 de enero hasta hoy mismo (que vuelvo a viajar, por cierto). En realidad, solo una parte de ellos, porque no he computado los viajes que he hecho para trabajos no estrictamente literarios. Hasta la fecha he recorrido 26.246 kilómetros. Y sin cruzar océanos: todos en España e Italia, en tren, coche y vuelos cortos de

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El abajo firmante, por Sergio del Molino

Apenas tengo ejemplares dedicados en mi biblioteca. Poseo las obras completas de varios amigos con los que he compartido varias cajas de vino y seis o siete secretos y jamás me han dedicado un libro. Porque no se lo he pedido. Porque no se les ha ocurrido. El otro día regalé una edición anticipada no venal de mi próximo libro a dos escritores a los que quiero y admiro mucho.

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Figuritas japonesas, por Sergio del Molino

Doy uno o dos pasos atrás, retiro las dos inestables y altísimas pilas de novedades que se alzan como monumentos dementes en mi escritorio y me permito comentarles un libro que tiene ya un tiempo. Se publicó en España en 2015, que en términos editoriales es como si les hablara de la Edad de Bronce. Si lo comento aquí es por dos razones, tres en realidad. La primera es porque

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¡Que le corten la cabeza!, por Sergio del Molino

Iba a seguir contando mis desventuras de escritor viajante por las capitales de España, pero en una de las etapas más fatigosas de la gira, me topé con algo que merece un comentario aparte. Fue en el Alvia Madrid-Huelva, que tarda cuatro horas en hacer el recorrido. Cuatro horas que dieron de sí para devorar Arden las redes, de Juan Soto Ivars, un ensayo extraño, mitad tratado, mitad libro de

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Una mancha molesta y sucia, por Sergio del Molino

Velibor Čolić mide casi dos metros y llegó a pesar ciento veintisiete kilos. Se duchaba poco, olía agrio y tenía un acento del este de Europa que él llamaba, genéricamente, cosaco. Así le llamaba una de las novias que tuvo en Francia: Velibor, eres un cosaco. “Soy una mancha molesta y sucia, una bofetada en el rostro de la humanidad, soy un inmigrante”, escribe de sí mismo. Velibor se alimenta

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La escritura como enfermedad autoinmune, por Sergio del Molino

Las enfermedades autoinmunes son un enigma. Tal vez toda enfermedad lo sea, y así se plantea desde la medicina, como una historia de detectives, pero lo autoinmune tiene algo más extraño y devastador: es el propio cuerpo el que se ataca a sí. Un anticuerpo producido por el organismo para enfrentarse a una amenaza externa es reconocido por el propio cuerpo como una amenaza, y lucha contra él. A cañonazos

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