Las chicas de Emma Cline, una lectura de Javier Divisa

La pubertad, esa nubilidad incandescente, puede representar una literatura perezosa, incluso previsible (sabemos que los adolescentes detestan a los padres y se pirran por la ecología, el suicidio, el sexo, las drogas, la música psicodélica y el medio ambiente). Incluso podríamos decir que Las chicas (Editorial Anagrama) es un libro pronosticable, con muchas probabilidades de descifrar los avances de las páginas, pero al mismo tiempo es una novela con la suficiente

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