Cómo conocí a Orion Satori, un relato de Laura Pérez

Querido tío: He comenzado esta carta veces incontables, desde un estado tóxico, desde la paranoia, con miembros temblorosos que no podía controlar y que no obedecían mis órdenes ni peticiones, con la mente nublada por los fármacos que se negaba a recordar. Pero no se preocupe tío, aún sigue teniendo un sobrino en esta tierra. Aún mi corazón sigue palpitando y puedo decir que me hallo casi recuperado, a la

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